Tarde tras tarde, en nuestras sedes de San Sebastián de los Reyes, Alcobendas y Las Rozas, podemos comprobar, por poca atención que prestemos, que no todo el mundo está acostumbrado a entrenar en una pista de atletismo, incluso compañeros que llevan tiempo usando las instalaciones lo hacen desconociendo muchas normas, algunas implícitas, otras explícitas. Ello provoca situaciones en las que se entorpece o se pone en riesgo la integridad física del resto de atletas.

Lo primero que tenemos que tener claro es que en una pista siempre hay contacto visual y parece una obviedad, pero no lo es. La norma en la pista es que espera a los compañeros rodando, calentando, los cuales nos verán y se irán sumando, Si hemos llegado excesivamente pronto y no queremos rodar demasiado, esperaremos en las gradas o en una zona del interior del anillo de la pista que no esté siendo utilizada, normalmente zona de saltos y lanzamientos. Nunca por lo tanto invadiremos “el verde” más de lo necesario, que es la zona de césped que rodea por el exterior toda la instalación.

Un segundo aspecto importante es la ropa. No estamos entrenando en línea, damos vueltas constantemente, por lo tanto aprovechémoslo para llevar la cantidad de ropa adecuada para cada momento del entrenamiento, es muy fácil deshacernos y recuperar prendas. Sobre todo en invierno es aconsejable comenzar a calentar muy abrigados e ir deshaciéndonos de capas. Recuperaremos alguna prenda en los periodos de descanso  si fueran prolongados, o al enfriar y estirar. Algo tan sencillo nos hace rendir mucho más y prevenir resfriados y contracturas.

Una tercera cuestión es el calentamiento y el trote final para enfriar y volver a la calma, rodaremos a un ritmo muy bajo, en el sentido de las agujas del reloj, es decir, en sentido contrario al habitual de la pista y por “el verde”. Los motivos son compensación postural a los giros en sentido de pista, el poder ver a los compañeros que están entrenado a ritmos altos para no entorpecerlos y utilizar el trazado más amplio y blando que podamos usar.

Un cuarto elemento que planteamos es el uso diferencial de las calles de la pista. Las pistas al aire libre normalmente la componen ocho calles, más una virtual, y está consensuado en la mayoría de las instalaciones una forma de usarlas:

  • “El verde”,es para calentar, como decíamos antes, pero también lo usamos, en sentido de pista, para series largas, controlados largos, fartleks…  Lo podemos considerar como una calle más. Como es la zona que más volumen de gente absorbe y no todo el mundo puede estar haciendo el mismo entrenamiento, ni corre a los mismos ritmos, en cualquier momento nos pueden “pedir pista”Al grito de “pista” deberemos dejar libre el interior de la calle para ser adelantados, a no ser que explícitamente nos pidan “pista por fuera”, que dejaremos libre el exteriorAl detenernos siempre lo haremos progresivamente, no de forma brusca,  tomando el exterior lo máximo posible para evitar que alguien nos arroye o le impidamos proseguir con su entreno.
  • Calles 1 y 2. Están reservadas para el entrenamiento de pruebas de medio fondo y fondo para series cortas. Nunca deben ser ocupadas para otro fin y debemos tener especial cuidado en no bloquearla nunca, la violencia de un choque podría llevarnos a lesión. Si las usamos, al terminar cada serie, nos detendremos saliendo a la parte interior de la pista.
  • Calles 3, 4 y 5. Están reservadas para series de velocidad, y los usuarios la ocupan parcialmente, no hacen vueltas completas por ellas habitualmente. Por ello suele utilizarse también para hacer ejercicios de técnica de carrera  en el tramo libre.
  • Calles 6 y 7.  Están reservadas para entrenamiento de las pruebas de vallas. Pero al igual que las calles anteriores, suele hacerse de forma parcial dejando un tramo libre.
  • Calle 8. Está reservada para técnica de vallas y rodajes largos. Muchos atletas  la usan para hacer sus series largas, sobre todo si van a hacerlas con zapatillas de clavos. También se usan para controlados o test muy largos evitando el tráfico de “el verde”.

Pero  aparte de las calles están las zonas de lanzamientos, saltos, o campos centrales de  rugby o fútbol. Comprobaremos su uso siempre antes de invadir estas zonas como medida de seguridad,  aunque suelan ser espacios muy pocas veces utilizados,  recibir el impacto de un martillo o el de la vara de una pértiga o ser pisoteado por unas botas de clavos de 1 centímetro bien vale el esfuerzo.

También hay elementos inherentes a correr en pista  pero que al principio cuesta tener en mente, como el uso de relojes GPS, que suele ser bastante inexacto en recorridos circulares cortos. Es mejor baremar nuestro entreno por la distancia de cada calle (o los 500 metros aproximados de “el verde”) y tiempo empleado en cada vuelta. No nos queda más remedio que hacer números.  Y otro punto importante es no dejarse “contagiar” del ritmo de la gente que nos adelanta por nuestra calle u otras calles.  Es una reacción prácticamente refleja que cuesta controlar y que puede sacarte de punto para seguir entrenando con normalidad.

Al finalizar el entrenamiento no olvides que hay gente que sigue entrenando y que sigues en una pista de atletismo, es el momento de estirar y hablar con los compañeros pero en las zonas libres dentro del anillo o en las barandillas que rodean la pista. Hay que llegar a estas zonas mirando; casi siempre  delegamos nuestra atención a que lo haga el compañero y este la suya a nosotros y el resultado es que una peligrosa masa de gente avanza sin control.

Bienvenido a la pista.

                                                                       By Nemo.