Con muchos entrenamientos y carreras en mis piernas, vivo el atletismo con una pasión y una alegría que, sin olvidar mi condición de corredora popular, en muchos profesionales del deporte me gustaría encontrar.

 Tras varias lesiones y algún altibajo emocional, después de conocer muchos secretos de nuestro deporte y sobretodo de mi cuerpo, sé que físicamente no soy la mejor, ni la más rápida, ni la más fuerte, pero sí sé, que mentalmente soy como una roca. Esta fortaleza ha ido creciendo poco a poco, kilómetro a kilómetro gracias a mi querida amiga, aunque a veces odiada…SOLEDAD.20161212_200722

TRES meses de entrenamientos exigentes, de días buenos, algunos malos, en los que todo fluye o súbitamente te invaden mil dolores y miles de dudas. Muchas tiradas largas, series interminables en la pista de Sanse, Alcobendas o Las Rozas…y  aunque me encanta entrenar, algunos días se me han hecho cuesta arriba. Y en mi última aventura, la maratón de San Sebastián aún más.

Muy duro, comenzar su preparación a principio de temporada, lo que hace separarte muy pronto de los objetivos del resto de tus compañeros. Duro tener que llegar a los entrenos media hora antes, para empezar tu entreno y terminar más o menos al mismo tiempo que tus compañeros e intercambiar ánimos e impresiones. Aunque solo sea un par de veces a la semana para mi era muy necesario, para seguir adelante y no perder la cohesión de club, aunque a veces era inevitable sentír una envidia sana al verles correr a todos juntos, animándose y tirar unos de otros, mientras tú lo tienes que hacer solo, (eso sí, con el aliento y el cariño de cada uno de ellos cada vez que nos cruzamos).

Lo que está claro es que el maratoniano no puede tener miedo a los entrenamientos en solitario, a sumar minutos sin intercambiar una sola palabra con nadie. No puedes esperar que otro compañero comparta ritmos o fechas. Esta soledad la tenemos que revestir de constancia, trabajo y ganas, porque sin duda se convertirá en la mejor arma para afrontar con garantías y éxito los soñados 42 kms.

Pero si de algo estoy segura, es que no hay carrera comparable a la MARATÓN, cuanto más la corro más disfruto de esta distancia. La marca es importante, claro está, pero en esta ocasión para mí, era mucho más importante disfrutarla, sentir el apoyo de la gente en la calle y como metro a metro te llevan en volandas, sentir que lo estaba haciendo bien, con unas garantías que en mi anterior Maratón me faltaron, y sobretodo,  sentirme orgullosa con el trabajo realizado durante estos meses.

 Sé que los 42 km es la distancia que menos compañeros eligen, sobre todo  las chicas, independientemente sean mejor o peor en distancias largas. Sin duda es por la dureza de los entrenamientos, los muchos momentos de soledad y por el respeto o miedo  que muchas veces,  sin querer, nos transmiten compañeros o amigos que ya 20161212_200616han corrido esta distancia.

 Yo te diría lo contrario ¡Inténtalo! Porque a pesar de la dureza de su preparación, tiene muchos más pros que contras. Aprendes a conocerte y te haces mucho más fuerte, física y mentalmente Es una carrera, una distancia,  que si estas bien preparada la disfrutas como ninguna otra.

Porque, si lo más difícil de correr un maratón es entrenarlo, lo más maravilloso es correrlo, sentir que todo el trabajo que has hecho ha merecido la pena. Entrar en el Parque del Retiro, o en el Estadio de la Cartuja o en Anoeta, no es comparable con nada, la emoción de los últimos metros, la carne de gallina…porque cruzar la línea de meta tras 42.195 metros y levantar los brazos, es lo más maravilloso que me ha pasado en la vida  como deportista.

Eso sí, la próxima tendrá que esperar, todo a su debido tiempo. Las maratones no se coleccionan, se disfrutan, y a mi me toca disfrutar ahora de mi pequeño triunfo. Descansar, buscar otros retos, dejar que pasen los meses, y esperar al siguiente.

Me siento una privilegiada por sentirme tan arropada durante estos meses por mi Club,  CLUB CORREDORES, cada uno de mis compañeros me han hecho sentir muy querida y muy especial. Mención especial a mi súper entrenador Víctor. Gracias por estar, apoyarme en cada momento y confiar en mi.

Este Maratón, el último, San Sebastián, como todo lo que hago, va dedicado a la mejor familia del mundo, la mía.

 

CAROL

20161212_200646