Esta frase, “correr como tú no puede ser bueno”, o similares, las tenemos que escuchar asíduamente de la boca de familiares, amigos o compañeros de trabajo. Al principio intentábamos defendernos y explicar el cómo y porqué de nuestra actividad deportiva, después pasamos a enfadarnos y atacar la afirmación y posiblemente a día de hoy la mayoría de nosotros ni nos molestamos en contestar.
Pues bien, con este post vamos a intentar al menos argumentar por vosotros, ahorraros quebraderos de cabeza y que simplemente tengáis que recordar o facilitar el URL del blog.
Primero argumentaremos con beneficios físicos y terminaremos con los psicológicos sin olvidar los sociales, que al fin y al cabo son los tres pilares principales de la nueva concepción mundial de lo que es salud.
Como animal el ser humano necesita una actividad física regular. Ser consecuente con nuestra condición y realizar actividad física, como un elemento más de nuestro día a día, hace de elemento protector contra muchas enfermedades y trastornos. Nos permite estar mejor preparados para cualquier situación de la actividad cotidiana sin generar sensación de estar agotados. Correr, aparte de ser una conducta natural en el repertorio de nuestra especie, es muy asequible de practicar por materiales, espacios y flexibilidad horaria. Está comprobado científicamente por numerosos estudios que:
• Protege y refuerza nuestro el sistema óseo incrementando o evitando un deterioro en la densidad de nuestros huesos.
• Nos ayuda a mejorar los ciclos de sueño.
• Mejora nuestro sistema inmunológico. Tenemos más defensas como elemento indirecto de la liberación de endorfinas y al estar más expuesto al medio ambiente. Lo que también suaviza reacciones alérgicas al mismo.
• Mejora nuestro sistema metabólico, vascular y respiratorio. La diabetes, los niveles de colesterol, la obesidad, la hipertensión y problemas como arterioesclerosis, trombosis o infartos quedan amortiguados en la población runner con respecto a la población general.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda como mínimo 150 minutos semanales de actividad física aeróbica de intensidad moderada (30 minutos al día cinco días de la semana). Al correr, es cierto que nuestros músculos, tendones y articulaciones sufren un mayor impacto que al caminar u otras actividades físicas aeróbicas. Y sube la probabilidad de sufrir lesiones, pero por el contrario es una actividad que te asegura una buena condición física en proporción al tiempo empleado. Muy importante hoy en día con las agendas que llevamos.
Cuando somos novatos podemos hacer auténticas burradas, que sin duda se pulen con el tiempo, según nos convertimos en corredores expertos. Pero las consecuencias de estas malas prácticas temporales, a nivel poblacional, nunca llegarán a ser tan graves como el sedentarismo y que no distan mucho de otras muchas que se hacen en cualquier actividad humana mal llevada por falta de información y formación. Y con esto no quiero eliminar la importancia de controles médicos periódicos para disfrutar con mayor seguridad de nuestro deporte.
Desde el punto de vista social, correr, unido a la eclosión de internet y las redes sociales, ha proporcionado una vía para conocer, integrarse o formar grupos de entrenamiento. Grupos heterogéneos que tienen como denominador común disfrutar del deporte. Estos grupos, influidos por el bienestar inherente a la actividad física, por la complicidad respecto al fin, y por el número de situaciones que van compartiendo, pronto se convierten en el nicho perfecto para establecer lazos de amistad, respeto y reconocimiento muy intensos. Esto lleva a consolidar una red social de apoyo que casi siempre da el salto a la vida personal y dota a muchas personas de forma indirecta a mejorar sus habilidades sociales y sus inquietudes, lo que a largo plazo se transformará en una herramienta para querer conocer nuevos lugares y personas.
Desde el punto de vista psicológico, correr de forma regular está relacionado con un enorme espectro de variables. Sin ir más lejos contribuye a una mejora en elementos básicos mentales, como la memoria, la capacidad atencional, la concentración y la capacidad para procesar información en el curso normal de nuestros pensamientos. Debido a la unión de todo lo antes indicado favorece el aprendizaje y se convierte en elemento protector del deterioro del funcionamiento cerebral. Pero ya centrándonos en otros elementos correr:
• Reduce la ansiedad y ayuda a reducir el estrés.
• Aumenta el estado de ánimo combatiendo estados depresivos y fijando un equilibrio y estabilidad emocional.
• Mejora la autoconfianza y autoestima.
• Mejora reflejos y respuestas automatizadas para afrontar posibles respuestas a riesgos en la vida cotidiana.
• Ayuda al control de impulsos y conductas adictivas. Reduce las respuestas violentas o poco adaptativas y contribuye a reducir el poder de reforzamiento de sustancias, juegos de azar o el uso patológico de las nuevas tecnologías.
• Fomenta la ambición y afán de superación.
• Nos hace ser conscientes de sensaciones propioceptivas y nos ayuda a mejorar nuestros esquemas corporales, esencial para nuestra percepción de bienestar.
Después de todo esto, solo queda decir, querido familiar, amigo o compañero de trabajo, que lo único no saludable de correr es no hacerlo si físicamente no hay motivos que te lo impidan.
No correr, como tú, no puede ser bueno.
By Nemo.