Con 24 años, llevo más que la mitad de mi vida disfrutando del atletismo, corriendo en sitios tan normales como en mi jardín en Llandovery o en las playas más exóticas de Australia. Os voy a contar un poquito las similitudes y de las diferencias en los cuatro países donde he vivido desde que me independicé con 18 añitos: Gales, Inglaterra, Francia y España. Son mis experiencias, opiniones y observaciones, nada mas, nada menos.
Athletau
Sin querer describir mi tierra de una manera demasiado romántica, nostálgica o exagerada, correr en Gales, para mí, es un deporte para la gente que sabe sufrir, dura. Mi experiencia fué desde un punto de vista adolescente, empecé con 12 anos centrándome en la pista y en el campo a través. Nunca fue nada glamurosa, aunque tuve la oportunidad de correr con la selección nacional recorriendo varios países. Pero siempre con un actitud de: “If it ain’t raining, it ain’t training” (sino está lloviendo no estás entrenando). Competía en muchas disciplinas y en todas las condiciones. Antes de cumplir 18 años ya había competido en campo a través en la nieve en Bruselas, en los campeonatos del mundo junior de montaña en Turino a 40 grados, en una carrera de pueblo entre los viñedos de New South Wales, Australia, en 400m vallas en una pista perdida en el campo y tomado unos cuantos baños prematuros en el río de los obstáculos. Aunque vivímos unas experiencias inolvidables el postureo que vemos hoy en día estaba reservado para los velocistas, y no para nosotros, “los frikis de distancia”. Entrenaba en un grupo pequeño, en una pista modesta, en barro, en el campo, en campos de rugby, entre clase y clase, y muchas veces sola bajo la lluvia.
En pista los jueces y oficiales son voluntarios, y por lo general, en los clubes, los directivos suelen ser ex-atletas sexagenarios. Muchas veces con un estilo “vieja escuela” de hacer las cosas, digamos; pero dando resultados. Los mejores atletas que conocí y conozco, provenían de mi grupo, seis atletas en Carmarthen. Viven en granjas, y salen a correr dos horas, con camisetas regaladas en alguna carrera, pantalón corto, sin GPS y corren sin noción del tiempo. Hay respeto y amor puro por el deporte, sin otras motivaciones que les atraiga para correr, creedme.
En casa, en Gales, hay menos carreras populares y más sufrimiento: es una cuestión de todo o nada. No divierte mucho la lluvia, pero bajo ella sí que están entrenando los mejores.
Athletics
Tocó ir a la Universidad de Bath, en el extranjero… a Inglaterra. Una gran decisión tomada fácilmente por las oportunidades que brindan a los deportistas. Cualquier atleta está en su salsa en este entorno, y me enamoré enseguida. El “Sports Training Village” (Villa de Entrenamiento) estaba a 100 millas de mi casa, pero con unas instalaciones deportivas que me parecía otro mundo. Allí conoces lo que es la vida de una atleta elite. Teníamos de todo: entrenamiento personalizado, equipamiento, patrocinadores, nutricionistas, entrenadores, fisioterapeutas, piscinas de recuperación hidro, gimansios, pistas cubiertas. Flipé. Para los estudiantes era “gratis” (voy a estar pagando la prestación de estudiantes hasta que tenga 40 años..) y para el público ni quiero imaginar.
Viví también la vida estudiante a tope, creedme. Conocí un montón de gente que compartían esta pasión, salimos mucho juntos y competimos incluso en el Chunder mile, una milla en la que se bebía una pinta de cerveza después de cada vuelta. Pero en la pista fui realmente cola del león, y con diferencia. En mi último año tuvimos la oportunidad de competir en el estadio olímpico de Londres, en un evento para inaugurarlo, dentro de los campeonatos del Reino Unido y peleé mucho para entrar en el equipo. No avergüenza pelear cuando tus compañeros van a los juegos olimpicos con 20 años al contrario, es un orgullo total. La cultura deportiva de las universidades en el Reino Unido es fuerte; la organización muy profesional. Es difícil de replicar la ambiente entre cienes de jóvenes con tanto talento, y estuve en un estado constante de admiración hacia la gente que me rodeaba.
Sin embargo, en la Universidad cuando empecé, no había ninguna subvención para atletas populares. Me pareció incorrecto que los estudiantes que le gustaban correr, se sintieran poco valorados y excluidos porque no corrían en menos de 11 segundos los 100 metros. Fui a cursos, me formé, y creé un grupo para ellos. En los últimos años ha sido un boom en el Reino Unido en general, como aquí, con mas enfoque en carrera popular, en el ParkRun y otras iniciativas parecidas. Bien hecho, digo yo.
Athlétisme
En mi tercer año Erasmus de la carrera me fui a vivir y trabajar a Perpiñán. Al llegar me dijeron que no era seguro para una chica de salir a correr sola. Hice caso durante unas horas, y esa primera noche fui a un club de atletismo. Hice bien, porque en realidad cuando llegas a un país nuevo te sientes torpe y con un nivel bajo del idioma, no hay una cola muy larga de gente que quiere hablar contigo en la calle. La región catalana que pegagada al mar y a los pirineos es preciosa, y perfecta para la gente aficionada al deporte. Hay muchos trails en esa región, y muchos corredores populares, motivado sobre todo por lo favorable del clima. Cada fin de semana, en el verano, había carreras, por todos lados, y una de las cosas mas llamativas cuando llegué eran los premios. No había ganado ninguna carrera importante en años, y en mi primera carrera me regalaron una maleta de ruedas, tres botellas de vino, un trofeo, y dinero. En casa, en Gales, te daban únciamente una palmadita en la espalda.
Mi club tenía un a sección junior espectacular, y veteranos muy fuertes. En la pista, a nivel regional éramos imparables. Pero como he dicho, había una generación perdida. Había un hueco donde deberían estar corredores entre 20 y 30 años y también una ausencia notable de chicas en mi grupo de media-fondistas, y no solo en mi club sino en la región en general. Mis amigos eran todos hombres veteranos, y aunque fuéramos de generaciones distintas, compartí muy buenos momentos con todos, montando fiestas en la pista después del entreno estival, entrenando en sitios preciosos, viajando mucho por todo Francía y el norte de África en los campeonatos nacionales y conseguí retos personales y de equipo. Me sentí única, a veces quizás un poquito sola, pero siempre muy valorada y afortunada. No lo sospechaba en ese momento, pero iba a volver a recibir ese bienvenida cálida un par de anos más tarde, cuando me mude a España.
Atletismo
Al pesar del hecho que Madrid tenga una población mas grande que mi país entero, al llegar a la capital me sentí bastante en casa. Descubrí dos momentos de hora punta en mi barrio del Retiro: uno para ir al trabajo y el otro para ir a correr un poquito. Me quede boca-abierta. Este país esta obsesionado. Fui a ver un día una de las miles de carreras populares que hay cada fin de semana en la ciudad, para investigar el nivel de chicas; y me uní con el club Akiles después de ver a una de sus chicas que me dejó impresionada. Más tarde supe que ella era Esther, nuestra capitana, y estaba corriendo su ultima carrera en amarillo. Pase un año divertido con el club, en una situación muy parecida a la de Francia; entrenando duro con veteranos en la pista de INEF, en Madrid Rio, y en la Casa de Campo; ganando carreras populares. Eran los comienzos para mí en España, una etapa complicada, y el club se comporto increíble conmigo y por eso les tengo muchísimo cariño. Sin embargo, me quede con ganas de seguir mejorando y de volver a competir a nivel federado con chicas y sobre todo competir en equipo.
Un año más tarde me decidí a unirme a Club Corredores, un club innovador, enorme, en todos los sentidos. La verdad es que nunca he visto en ninguno de los países un equipo igual. No lo digo no solo por su marketing, su presencia en las redes sociales, y el número de socios, sino porque han conseguido reunir atletas de todos los niveles, incluso unas verdaderas maquinas, Todos ellos son, sin excepción, buenísima gente. Prestan mucha atención a las chicas, y eso para mi es una situación nueva y positiva. Además, es un club en el que la gente que corre hasta la muerte y festejan los éxitos de sus compañeros hasta la muerte también. El 10k de Laredo este ano fue el epitome de mi relación con este club. Me sorprendí y me alegre tanto con la marca que lo seguí festejando con la marea azul hasta las 9 de la mañana. ¡Creo que aquí he encontrado mi sitio!
Mi atletismo tiene muchas caras, y para mi ninguna es mejor que la otra. Son etapas distintas, momentos compartidos con gente que tiene algo en común, y no es casualidad que han llegado a ser mis mejores amigos en cada país. No soy ninguna profesional, y tampoco el atletismo ha sido el motivo por mudarme para conocer estos sitios, pero es sin duda la razón por la que me he quedado, feliz, tanto tiempo.
Gracias.
By Angharad Davies.