Abres el armario, no sin antes apartar con el pie algún par que otro de zapatillas. Buscas la dichosa camiseta de competición del club, esa misma que te hace sentir corredor menos malo en las salidas y que comienza a estar llena de pequeños enganchones de imperdibles gordos y traicioneros . La amalgama de ropa de deporte que has ido acumulando los últimos años no lo ponen nada fácil,  te alarmas al pensar que quizá no la lavaste la última vez. Pero un pensamiento furtivo te guía a la zona de pantalones y mayas  mientras reverberas en tu cabeza, “azul, azul, azul…”  Efectivamente,  la juntaste con los  pantalones a juego  al doblarla. Sales a la terraza a por más zapatillas, olvidando, ya de paso, colocar  de una vez las de antes. Ya tienes la mitad de las cosas esenciales, la otra mitad, un protector de estómago e ibuprofeno para la resaca. Llevas todo.

Te han contado que Laredo es una carrera especial, muy rápida, incluso la organización la considera la más rápida de España y de Europa; dudas si es real o puro marketing, pero  te han creado la dulce esperanza de hacer marca personal. Es un circuito totalmente plano, a dos vueltas, a nivel del mar. El cartel de inscritos lo encabezan las principales figuras a nivel  nacional e internacional y por primera vez te planteas “y yo que pinto allí”. Entonces,  para contrarrestar la inquietud, trasteas con el móvil, y acabas viendo la notificación de un nuevo post de Nemo:

La carrera “10km Villa de Laredo” es un fin de semana de fiesta, un punto de reunión de clubes y aficionados de toda España, resultado de la buena organización, del marco  que aporta un pueblo del norte con mar, del elevado número de ediciones, de lo agradecido del recorrido, del día sábado,  y horario de tarde, que hace posible una post-carrera. Es una excusa para pasarlo bien y disfrutar amparados  por la coartada y la  complicidad de la búsqueda del crono.

Lo mágico del viaje, en realidad,  es la convivencia con los compañeros actuales y el reencuentro con los pasados,  sin olvidar a  aquellos corredores de otras provincias con el que entablamos casualmente amistad  un año recogiendo el dorsal, desayunando, cenando o de copas.

El año pasado Club Corredores ya fletó un autobús para invadir un edificio decadentemente ochentero, que hizo de guarida y escenario para mil anécdotas, y punto de partida de los festejos por los resultados en la competición hasta altas horas de la madrugada.

Si ya estuviste el año pasado ya sabes de lo que te hablo. Si te has apuntado y nunca has ido, ya sabrás de lo que te hablo. Si has optado por no venir o no has podido, lamentablemente,  sufrirás durante bastantes semanas el coleteo de nuestras correrías en mil conversaciones cruzadas. Porque, como dice Mario, lo que pasa en Laredo, se queda en Laredo.

Este año, el glamour de un alojamiento rural refina los ingredientes de la mezcla,  Mario y  Aitor  se negaban a tener que ocultar selfies  propios de la serie “Cuéntame”.

Nos vemos este viernes 18 a las 17:45 en el parking de la pista de Alcobendas. Si pestañeas, te lo pierdes y si te lo pierdes, te esperamos el año que viene.

 

Vamos chicos!!

by  Nemo.