En el anterior post planteamos la idoneidad de usar los comúnmente llamados pulsómetros en nuestra práctica deportiva cotidiana en entrenamientos y carreras. Nos adentramos en sus orígenes ubicándolo en el biofeedback, desglosamos la variedad de relojes y Gps que hay en el mercado.  Pero ahora toca que nos pronunciemos por un tipo de dispositivo, que no una marca, y justificarlo desde el punto de vista funcional y económico.

En líneas generales, como anticipé, el criterio para una mejor elección será cuantos más indicadores registre, aunque aún no sepamos para qué valen. Sobre todo si éstos son a tiempo real, junto con la comodidad para visualizarlos,  y la facilidad para programar entrenamientos,  almacenar y compartir los registros con compañeros y entrenadores. El único punto en contra, a más preciso y más indicadores mayor precio.

Hay muchos corredores experimentados que siguen usando los cronómetros con “laps”, pero su uso fuera de la pista o de competiciones con el paso kilométrico muy exacto no nos reporta información contrastable, y nos hace estar pendientes de pulsar botones  constantemente. Por no decir de la tediosa labor de una vez finalizado el entrenamiento pasar a mano los registros a papel o a un Excel. Por lo tanto, para mí, sería mi primer descarte, únicamente nos da información de ritmos de carrera parciales y tiempo global. Poco margen de control in situ,  momentáneo, sobre todo para corredores novatos.

El mundo de los móviles, sin duda, es la elección más económica de todas, incluso más que un simple cronómetro, desembolso cero si lo portamos en la mano, o  con el coste mínimo de un cinturón o brazalete para portarlo. Incluso el precio  de una banda cardíaca  estándar para completar sus funciones es muy asumible, en la franja de unos 20 euros.  El número de programas que podemos instalar es enorme.  Casi todos muestran muchos indicadores a tiempo real y posibilidad de un análisis fino de datos a posteriori, así como viabilidad para compartirlo y exportarlo a redes sociales. El precio no es la única ventaja, también si tenemos datos en el móvil podemos recibir mensajes y ser seguidos a tiempo real por amigos y compañeros. Lo negativo, la no viabilidad de llevarlo en la mano según qué tipos de entrenamiento y competiciones. La posibilidad de llevarlo en un brazalete o cinturón  tiene el hándicap  de  no poder acceder al display  o pantalla cómodamente. Esto hace que pierda en parte su capacidad de técnica de biofeedback. Los smartwachts y fitbit  no son solución aún, por su diseño, se ven bastante mal al sol, por los escasos indicadores que muestran y su interacción con el software que lleve el teléfono. Por lo tanto este tipo de dispositivos también los descartaría si contamos con algo de  dinero para invertir.

Los relojes con pulsómetros juegan con intervalos de tiempo y frecuencia cardíaca, básico para establecer zonas de rendimiento e ir midiendo nuestro esfuerzo y estado de activación. Valiosísimo para entrenamientos y carreras, además es una alternativa también muy barata, por menos incluso de 30 euros. Pero sin los ritmos de carrera se queda pobre el potencial del dispositivo. A algunos de estos relojes, para suplirlo se les añadió sensores de velocidad, pero tienen un considerable error de medida y engorrosas formas de calibración, que es mejor que nada, pero tampoco sería la mejor de las elecciones.

Vamos estrechando el cerco al mundo de los relojes con GPS. La alternativa más barata son los dispositivos sin banda cardíaca. Algunos admiten sincronizarse con una si posteriormente la compramos o ya la teníamos. No suelen llegar a 100 euros.  Ojo que algunas marcas no admiten bandas universales. Al no tener información cardíaca nos pasaba lo mismo que comentábamos antes, se nos queda coja la potencia de cualquier análisis de datos, incluso siendo corredor experimentado hay veces que hay que usarlo para explicar resultados o comparar nuestro estado de forma en diferentes test o momentos de la temporada.  También los descartaría si podemos gastar un poco más.

La elección que propongo, por lo tanto, es el reloj con banda cardíaca y GPS. Los márgenes económicos son amplísimos, desde un poco más de 100 euros a casi los 400.  Hay que hilar fino por lo tanto, ya que como comentábamos en el anterior post, una mala elección puede hacernos tener que invertir 2 veces si se nos queda corta esta opción. Hablamos por tanto de diseño, materiales, durabilidad, precisión, fiabilidad, capacidad de la batería, conectividad, funciones para definir entrenamientos, capacidad multideporte y funciones de navegación.

Hay relojes claramente orientados a correr/bici y otros con funciones de natación o montaña, para seguir rutas o tracks programados, lo que les lleva a tener en ambos casos, casi siempre, un tamaño muy voluminoso y a estar en la escala en el lugar de los más caros.  Dado nuestro perfil de mayormente corredores también dejo a un lado.

El diseño es importante, el parecernos atractivo, ya que vamos a mirarlo muchas  horas, el tamaño de la pantalla  del display,  y la capacidad para programar a nuestro antojo las pantallas, orden y número de parámetros, es importante. El que sea más programable normalmente correlaciona con la versatilidad del software que sincronizará con nuestro PC, también perfectamente pensado y diseñado.  Como ya anticipé algunos de estos dispositivos toman frecuencia cardíaca sin necesidad de banda, pero este avance en el diseño a veces hace perder la capacidad de interacción banda/sensor de velocidad  que nos dan tiempo de contacto con el suelo, cadencia o nuestra oscilación con respecto a la vertical,  índices de mejora de técnica de carrera.  Tenemos que elegir modelos con una batería con durabilidad,  mínima de 8 a 10 horas,  que podremos alargar según nos deje manipular los avisos, por luz, sonido o vibración, que a su vez es otro elemento a tener en cuenta en sí mismo. La conectividad sea por sonidos, infrarrojos,  Wifi, o Bluetooth y si es unidireccional o bidireccional, hará que nos enfademos más o menos y que nos cansemos del terminal. Cuantas más formas tenga de comunicación mejor serán las actualizaciones que nos ofrecerá la marca y mayores la posibilidades para cargar entrenamientos y descargar resultados allá donde estemos, incluso de forma automática según llegamos a casa o nos acercamos al guardarropa dónde reposa nuestro móvil.

Pero, después de ver todo esto, ¿qué esperas tú? O mejor dicho, ¿Qué objetivos te marcas? Si es deporte ocio o deporte salud, sin que mejorar sea algo importante, te recomiendo las opciones más económicas. Si eres corredor experimentado, un reloj Gps  de gama media, con y sin banda podría ser suficiente. Por el contrario si quieres tener y medir una evolución en tu rendimiento, y tener datos para modularlo y mejorarlo  y permanecer motivado durante todo el proceso, me decantaría por modelos más complejos que sean programables  en intervalos según tiempo, pulsaciones, velocidad y que nos muestren economía , técnica de carrera, índices de capacidad aeróbica y pronósticos de rendimiento.

Lo dejo en tu mano.

By Nemo