Mucho más allá de modas o complementos friki, mucho más allá de equipamiento  para expertos, mucho más básico que la ropa técnica y mucho más complejo de elegir que unas zapatillas. Así se presenta una primera aproximación al mundo de la instrumentación electrónica en nuestro deporte.

Estamos todos  acostumbrados a escuchar expresiones asociadas a  marcas y programas del tipo  “el Polar me marcaba…”, “ le queda poca batería a mi Garmin”, “yo llevo puesto el Endomondo”,  “no me sales en Strava..”, “yo para montaña siempre  Suunto..”, “…para la San Silvestre te piden registrar en Nike+…”. Pero son muy pocos los compañeros que realmente saben el origen y sentido de la funcionalidad  de los comúnmente denominados  pulsómetros , y que lleva a una compra inicial muchas veces más guiados por el precio que por lo que nos puede ofrecer y que acaba o bien quedándose corta y teniendo de nuevo que reinvertir en otro dispositivo mejor, o bien, terminamos con un reloj molón en el cual solo sabemos interpretar un par de pantallas , y programar medio mal un par de entrenamientos.

Están basados en una técnica denominada biofeedback o biorretroalimentación y se emplea para controlar funciones fisiológicas, mediante la utilización de un sistema que nos informa del estado de la función que se desea manejar de manera voluntaria. Su sentido engloba a un proceso que permite a cualquier persona aprender cómo cambiar la actividad fisiológica a efectos de mejorar la salud y el rendimiento. Estos instrumentos con rapidez y precisión proporcionan información y a menudo en combinación con cambios en el pensamiento, emociones y conductas que apoya a los cambios fisiológicos. Con el tiempo, estos cambios se pueden sostener sin el uso continuo de los mismos.

Hay muchas teorías respecto al mecanismo por el cual el hecho de tener una medida nos hace aproximarnos o alejarnos a un valor o intervalo deseado. Algunas se basan en la toma de consciencia de respuestas del sistema nervioso autónomo y esto nos hace detectar regularidades que somos capaces de forma innata de reproducir llevando aparejadas respuestas motoras, fisiológicas, mentales y conductuales;  e inician un camino más fino al aprendizaje con aproximaciones muy orientadas.

Cada vez son más los indicadores que nos muestran este tipo de dispositivos;  su origen hay que ubicarlo en el campo de la psicología y la medicina a mediados del siglo pasado. En el deporte de alto rendimiento y tecnificación es hoy en día indispensable para cualquier análisis. Y ya en nuestro deporte, se van abriendo paso e informando de nuestras pulsaciones cardíacas, ritmo de carrera, distancia, cadencia de zancada, oscilación de verticalidad, tiempo de contacto con el suelo, altitud, geolocalización… El acceso a estos parámetros en la mayoría de ocasiones lo tendremos  “a tiempo real” y a veces una vez terminada la sesión de entrenamiento o la carrera, dependiendo del indicador y del dispositivo, de ahí la importancia de la elección. Y dentro de muy poco no os asombréis en que ofrezcan, conductancia dermoeléctrica, temperatura corporal, saturación de oxígeno en sangre y un sinfín de índices más.

Los podemos agrupar en dos categorías principales, relojes y programas integrados en teléfonos móviles. La variabilidad dentro de estas dos categorías es enorme, tanto por precio, error de medida, ergonomía, usabilidad,  funciones o almacenamiento.

Los relojes pueden ser:

  • Simples cronómetros con función “lap” para registrar únicamente tiempos totales y pasos kilométricos.
  • Pulsómetros: con una banda cardíaca integrada que nos mostrará nuestras pulsaciones y tiempos. Normalmente si no son muy básicos permiten configurar unos umbrales de esfuerzo que por medio de pitidos nos dicen si vamos más rápidos o más lento de lo esperado.
  • Pulsómetros con sensor de velocidad: poseen las funcionalidades de los anteriores y se añade además la posibilidad de informarnos de la distancia y velocidad, ritmos medios, máximos,  la interacción de todo ello y que nos permiten establecer unas zonas de rendimiento óptimo y análisis ya más complejo de nuestro estado y progresos. Suelen ser lo más baratos dentro del apartado relojes, pero tienen varios inconvenientes. El primero es el enorme margen que admiten como error de medida normal dependiendo de la pericia con que lo hayamos calibrado con nuestra zancada, la compleja programación, y finalmente la tediosa comunicación con nuestros pcs o smartphones  para almacenar o compartir lo que hemos hecho.
  • Relojes con gps sin y con pulsómetro: suelen ser los más caros, hay versiones más económicas sin banda de pecho para medir pulsaciones, o simplemente nos dan la opción de adquirirlo sin la banda por si nosotros contamos ya con una de algún modelo antiguo. Incluso hay modelos muy nuevos que suprimen la banda de pecho y toman el ritmo cardíaco directamente en la muñeca.  Algunos son táctiles, otros no, algunos admiten funciones específicas para natación, triatlón o montaña. Suelen ser configurables al 100% y en la mayoría de los modelos nos dejan ordenar los menús de cada pantalla a nuestro antojo. Cuentan con la ventaja de poder integrarlo con nuestros ordenadores y móviles de forma bidireccional. Podremos descargar por ejemplo todos nuestros entrenamientos y analizarlos después mediante todo tipo de gráficas y estadísticas y al revés, programar todos los entrenamientos y ritmos de la semana, incluso del mes, sencilla e intuitivamente con nuestro ratón.

Los teléfonos móviles con GPS:

  • Con software básico: usan el gps del teléfono con programas propios de cada marca y nos dan una escueta información.
  • Con software avanzado y la posibilidad de integrar banda de pecho/pulsómetro: hay mil programas actualmente que podemos descargar desde los Stores de Android, iOS o Windows que descomponen de forma compleja los datos, los comparten en redes sociales, permiten que se comuniquen y localicen amigos a tiempo real y admiten casi cualquier banda cardíaca si nuestro móvil es de gama medio-alta.
  • Con reloj-Smartwatch: Para suplir la incomodidad de llevar brazaletes o llevar el móvil en un bolsillo o en la mano están surgiendo aplicaciones que poco distan de los relojes del apartado anterior, aunque aún están en desarrollo.
  • Con fitbit: Bajo la moda del fitness  y el wellness  se ha disparado la aparición de pulseras que registran nuestra actividad, pero de momento apuestan más por el diseño que por la versatilidad y fiabilidad de los datos que muestran.

En este momento toca analizar cuales elegiríamos por criterios económicos, por nuestros objetivos y uso,  por su versatilidad, o por la fácil interpretación y transición de unas pantallas a otras en los displays . Obviamente también de cómo beneficiarnos en el día a día, de cada información que nos aportan. Pero será en un próximo post para no saturaros, os dejo unos días pensando en ello y que construyáis mientras tanto vuestra postura y unas expectativas a las cuales me sumaré, ampliaré o atacaré frontálmente.

By Nemo.