Partiendo de la base de que cada mujer, cada embarazo y cada bebe son distintos, me gustaría compartir con vosotros mi maternidad, ser madre, desde el principio, y mi vuelta a los entrenos y competiciones.
Me costó bastante volver a entrenar, no por el bebe, que por suerte nos deja dormir toda la noche, sino por lo mal que estaba de forma. No me imaginaba el cambio tan brusco que sufre el cuerpo.
Durante el embarazo no hice prácticamente nada de deporte. El primer mes si, de hecho estaba entrenando y compitiendo muy bien, llegando a hacer dos o tres pódiums y una MMP en la San Silvestre Internacional de Vallecas.
A partir del segundo mes fue cuando empecé a notar realmente el embarazo: el mal estar, las náuseas, las pocas ganas de hacer nada y el aburrimiento, así que estuve parada hasta el final. No me apetecía hacer nada. Mirando atrás tendría que haber hecho un esfuerzo para ir a nadar, o un ratito al gym, por ejemplo. Pero realmente no tenía ganas, me aburría el tener que ir despacio o hacer cosas con poca intensidad.
Cuando mejoré un poco, creo que recordar que salí a correr un día 5 kilómetros, acompañada y despacito, hice la carrera de la mujer y dos días fui a nadar. Todo esto controlando las pulsaciones porque si no, no me dejaban hacerlo. Tenían que ser muy bajas; aunque no se podían controlar muy bien porque al ponerme la banda por debajo del pecho me cogía las pulsaciones del bebe y se disparaban, cosa que pocas veces nadie te explica y de repente te encuentras y te asustas un poco.
Después de dar a luz, poco antes de terminar la cuarentena, a mediados de octubre, me decidí a salir a correr, lo necesitaba. Tenía que desconectar y salir un poco de la rutina que me había establecido y empezar a sentirme más como yo era. No fui capaz de hacer más de 2k y del ritmo mejor no hablamos, no podía levantar las rodillas ni los pies del suelo, una sensación bastante rara.
Me tuve que mentalizar que la vuelta no iba a ser fácil y que me iba a costar bastante. En un mes conseguí llegar a los 5k y poco a poco íbamos subiendo.
En diciembre hice el primer 5k en un tiempo “aceptable” para ser el primero y quería correr la San Silvestre Vallecana, pero al final tuve que ser realista y no hacerlo. Terminar iba a terminar pero quería hacer la Internacional para sentirme la corredora a la que estaba acostumbrada, y no era lo más adecuado por mi estado de forma.
En enero empecé con los entrenamientos guiados y en febrero me atreví con el primer 10k, el objetivo era terminarlo y así fue, en 48 minutos y sufriendo bastante cuando antes del embarazo rondaba los 44 minutos.
Este año ha sido duro para poder compaginarlo todo. Bebe, casa, trabajo, pareja. Entrenos en el trabajo a la hora de comer, a primera hora antes de ir a trabajar y casi siempre sola, y así como voy pudiendo organizo mi puzzle personal, para poder estar con la niña con la misma dedicación y tiempo que cualquier madre.
Pero todo esto está teniendo su recompensa. Por fin he conseguido integrar todo, establecer rutinas, volver a disfrutar. Ahora mismo estoy al 100%, estoy mejor que nunca, mejor que antes del embarazo. Haciendo mis mejores marcas, casi 8 minutos menos en 10k desde el febrero pasado.
Dicen que la maternidad te suele dar un “puntito” y puedo decir que SI, que es verdad. Aprendes a conocer otros límites, lo noto cuando no tengo ganas para salir a entrenar y salgo, porque sé que no voy a tener otro momento en el día para hacerlo y aun así saco algunos de los mejores entrenos. Antes lo dejaba para “más tarde”.
Todo esto me anima a seguir entrenando como hasta ahora y más que nunca, aunque me quite tiempo de mi hora de comer, por ejemplo, y algunos días tenga que hacer tantos malabares para poder sacar tiempo que termine agotada.
Primero porque me gusta correr, segundo porque es mi momento, el único momento de “relax”, lo tengo que aprovechar al máximo. Ser madre no conlleva renunciar a nuestro espacio, ni a cuidarnos, y a apartarnos de lo compañeros y de un entorno que tanto nos llena. Es una actividad más que nos completa y no un capricho, es algo que a la larga te hace sacar más energía para el nuevo rol de madre y para inculcar desde pequeño a mi hija el valor, la naturalidad y necesidad del deporte como algo esencial del día a día y en el de sus padres.
Una madre Club Corredores.